abril 25, 2018

En el día del idioma compartimos una colaboración de la instructora de bilingüismo titulado: Érase una vez un idioma


El 23 de abril es la excusa obligada para conmemorar Día idioma Español,  a través de eventos en instituciones educativas, artículos en periódicos y revistas,  reportajes en la televisión y en general por diferentes medios de comunicación se exalta la importancia del idioma español.
Más allá de hacer remembranza a los momentos históricos, personajes destacados, cifras de la población que se comunica en idioma español,  el Centro de Manufactura en Textil y Cuero los invita a compartir algunas reflexiones.
Erase una vez un idioma
 "Había una vez, un país con millones de habitantes que tenía una lengua muy peculiar, la cual había sido producto de una historia muy larga.
Al principio, este idioma llegó a éste país como una lengua impuesta, que poco a poco fue ocupando un lugar muy importante, hasta convertirse en el idioma oficial de dicho lugar, esta lengua se llamaba español.
El español, fue cambiando a lo largo del tiempo, adquirió nuevos matices y se adaptó a las circunstancias, es decir, era una lengua viva, que formaba parte de la identidad de millones de personas no sólo de este gran país del que te hablo, sino de muchos lugares del mundo.
Tan importante llegó a ser, que un día fue considerada la tercer lengua más hablada en todo el planeta. Sin embargo, como en todas las historias de vida, el español no estuvo a salvo de los villanos, quienes por la rapidez con la que cambiaba el mundo y la tecnología, optaron por matarla poco a poco, hasta convertirla en un lejano y bello recuerdo"
No estamos lejos de la realidad, los villanos somos cada uno de nosotros cuando abreviamos las palabras, enviamos mensajes instantáneos por ahorrar espacio o simplemente por evitar recordar o buscar cómo se escribe una palabra (tomado de un artículo publicado en la revista el Malpensante por la fundación fundéU BBVA Español urgente)
El mal uso de las tecnologías de la información y la telecomunicación, la globalización, la moda, la estratificación social entre otros, han incluido anglicanismos  o palabras derivadas del idioma Inglés.
El diario El Tiempo publicó el 19 de abril un artículo de Jairo Valderrama, quien en algunos apartados menciona:
Los centros comerciales colocan en sus locales el aviso "sale" ¿acaso todos las personas comprenden?  se preguntan ¿qué sale de ese almacén? porque no usar rebaja, ganga, promoción o descuento. Y  ¿qué me dicen del pie de manzana, ¿acaso las manzanas tienen pies?
Los versados en logística de eventos y conferencias insisten en usar la palabra "break"  ya nadie dice vamos a tener un  descanso, pausa, intermedio o descanso.
Qué tal el cliente de la pastelería que solicita un cheesecake pero que no contenga queso o la dama que pide un blue jean de color blanco.
Continuando con el artículo el periodista podemos ver plasmado el adefesio
"La adopción de extranjerismos en un mundo ´fashion´,  es un ´boom´, arrastra todo un ´show´  todos  han superado un ´casting´, entonces ya hacen parte del ´marketing´ y de los "famous",  están felices de llevar en su sonrisa y en sus vocablos distinguidos una especie de ´sticker´ o un ´ticket´ que se constituyen en su sello, al final, siguen en ´stand-by´. Okey? 

Tenemos la oportunidad de reflexionar acerca de  si realmente debemos permitir que nuestra lengua muera o debemos comprometernos a rescatarla, para poder amarla y respetarla. Hay millones de ejemplos que demuestran cómo, en muchas ocasiones cometemos faltas gramaticales y ortográficas espantosas, sin importar el nivel de estudios que tengamos y esto se debe a que desconocemos nuestro idioma.
El lenguaje que utilizamos es nuestra  carta de presentación «no permitamos que la lengua de Cervantes, Darío y Martí termine como los dinosaurios: extinguida por los depredadores del idioma».